Enfermx públicx

En un hospital donde todo cuerpo es observado, clasificado y tratado, alguien aprende a volverse otros. Cambia la voz, la postura, la respiración. Se disfraza, se filtra, ocupa identidades ajenas para acceder a sus diagnósticos, a sus síntomas, a sus medicaciones. Lo que comienza como estrategia se vuelve necesidad: un cuerpo que ya no se fija en una sola forma y encuentra en el desvío su modo de existir. Entre la hipocondría y la actuación, la percepción se intensifica y se vuelve materia escénica. Cada gesto puede ser signo. Cada signo, una máscara.